"La lucha es la ley de la vida de La Causa R" Alfredo Maneiro. 1982

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Editorial – Poderes públicos secuestrados: El pueblo pasará factura

En opinión de La Causa R  -a propósito de la renovación de los poderes públicos-  se ha desperdiciado una gran oportunidad de promover un debate sobre el funcionamiento eficaz de la institucionalidad del país.

Lamentablemente, el sector oficialista, una vez más, rehuye  el debate y se concentra exclusivamente en manipular para hacerse del control de todas las instituciones.

Repetidamente se afirma que, entre otros pilares, la democracia debe contar con un Poder Judicial eficaz, con jueces probos que impartan justicia imparcial y libremente.

Haciendo un poco de historia, recordamos que una de las primeras medidas del Presidente Chávez, al inicio de su mandato, fue designar una comisión presidencial encabezada por el Dr. Manuel Quijada,  que generó muchas expectativas. Ese intento fracasó. Y pasados 16 años de este régimen, las cosas en el Poder Judicial han empeorado. Los vicios del pasado que tanto criticamos se reprodujeron en estos tiempos de manera alarmante.  Tal vez no haya un anhelo mayor del pueblo que el contar con un Poder Judicial digno, honesto y eficiente.

Un ligero balance del desempeño de nuestros poderes públicos los deja muy mal parados.  Veamos: el artículo 254 de la Constitución  consagra la autonomía del Poder Judicial. Pero la realidad es otra. El  Tribunal Supremo De Justicia, el Poder Ciudadano y el CNE, están bajo secuestro. Los diputados gobierneros del PSUV, no quieren funcionarios que aseguren idoneidad y excelencia, quieren a fichas del partido  que les garanticen el control de todos los poderes de la República. El Supremo Tribunal acomoda interpretaciones de la Constitución a la medida de lo que el gobierno solicite. Hemos visto  a Magistrados del TSJ, coreando consignas políticas del gobierno. Somos testigos de como han crecido las tribus, clanes y grupos de presión sobre el sistema judicial venezolano. Somos respetuosos de los magistrados y jueces honestos, que los hay, pero lamentablemente existen clanes corruptos dentro del sistema de justicia que no podrían jamás justificar el patrimonio que detentan.

Es el Tribunal Supremo el responsable de la selección y nombramiento de los jueces de todo el país, mediante concursos públicos de oposición. Pero la realidad muestra que el 80% de los jueces están en condición provisoria, lo que les impone una situación  de rehenes de magistrados que los mantienen sin titularidad a expensas de instrucciones y órdenes de carácter político que de hecho los convierte en sicarios judiciales.

El gobierno quiere un Ministerio Público convertido en perro de presa para perseguir a la disidencia política mientras el crimen y la corrupción campean impunemente en todos los rincones de la nación.  Quieren un CNE que siga haciéndose el loco frente al descarado ventajismo del gobierno en cada proceso,  mediante la utilización  de recursos públicos en campañas electorales.

Por todas estas razones era imposible que los diputados de la Unidad Democrática, se comprometieran a votar con el gobierno por personajes repetidos al frente del Poder Ciudadano, CNE y los contrabandos que metieron en el listado del TSJ.

Se trataba entonces, no sólo de unos nombres, sino también del mediocre desempeño que han tenido estas instituciones en manos de activistas del partido de gobierno, que se han prestado para transgredir la letra y el espíritu de nuestra Constitución.  Por eso los diputados de la Causa R  y demás miembros de la bancada unitaria estábamos claros que no podíamos votar.

Pero este asalto a la Constitución a las claras demuestra que el PSUV, se prepara o trata de blindarse frente a la segura derrota que el pueblo venezolano les va a propinar este año 2015.  Este nuevo abuso de poder lo pagarán caro. La soberanía no reside ni en el TSJ, ni en la Fiscalía, ni en el CNE. La soberanía reside en el pueblo. En ese pueblo que hoy afirma en más del 80% que no quiere a este gobierno. Que quiere cambio. Y en este proceso electoral para elegir la nueva Asamblea Nacional, estamos seguros de contar con una abrumadora mayoría que nos permita devolverle el rol que la Constitución le establece a la Asamblea.  Desde allí podremos hacer justicia y dentro de esas medidas  estará la consulta  al soberano sobre  la necesidad de relegitimar a todos los poderes públicos del país.  El pueblo está descontento y va a facturarles este atropello.

Editorial – NAVIDADES EXPROPIADAS

En todos los estratos sociales se dice lo mismo: “qué Navidades tan raras”,  “aquí no se siente la Navidad”, “ya no es como antes” y un largo etcétera de comentarios que, a medida que se extiende la conversación, se aproximan a las razones de fondo: el alto costo de la vida, la inseguridad brutal en las calles, la hiperinflación que nos acogota, la falta de transporte público, la implacable escasez de lo más elemental de la dieta criolla para estas fechas y paremos de contar.

Todos los relatos confirman una noche del 24 con las calles fantasmas, la gente encerrada ante un toque de queda de facto, un estado de sitio impuesto por el hampa en combinación con unas autoridades resquebrajadas en lo más profundo de sus estructuras.

Y a esa terrible situación socio-económica se añade una crisis política sin precedente, un gobierno que hasta en sus propias encuestas aparece con un 80 % de rechazo popular, con un PSUV más fracturado que nunca, un Presidente debilitado ante su propio entorno y una oposición que no termina de cuajar una estrategia y un mensaje poderoso que terminen de romper este círculo vicioso.

La política oficial ante esta situación ha sido darle la patada a la mesa y arrebatar las instituciones al más puro estilo autoritario. Lo que se está escenificando en la Asamblea Nacional, con la profundización del secuestro de todos los poderes públicos, es un claro aviso a la sociedad en pleno.

Hoy, miles de familias enlutadas por el hampa y la represión oficialista, diezmadas por el exilio o por la obligada emigración, separadas, con sus hijos en calabozos por haber ejercido su derecho a disentir, viven con una tristeza profunda la suerte que corre nuestro país.

Es a todas, pero a esas familias en particular, que los que conformamos La Causa R queremos ratificar nuestro empeño inquebrantable en proseguir nuestra lucha por rescatar la democracia y construir, en UNIDAD, para todos, una Nueva Venezuela.

Editorial – Corrupción; Un debate necesario

No es casual que Venezuela esté en los primeros lugares de países con mayor corrupción. Es bien sabido cómo, aquí, un escándalo tapa a otro y el gobierno, junto a su bloque patriótico, con su mayor sangre fría, se conforma con el discursito que anuncia lucha contra los corruptos pero que nunca deja de usarse como elemento de descalificación, o pase de factura, entre grupos del gobierno enfrentados entre sí.

Lo cierto es que la  situación de corrupción reinante es tan grave que, en nuestra opinión, amerita un debate y una recia lucha a fondo,  de verdad, que establezca y ponga en marcha las medidas necesarias para frenar este desangramiento de los dineros públicos.

Para la Causa R (democracia radical),  hay  dos maneras de abordar este debate; asumirlo como factor de descalificación  y entablar un torneo para determinar qué gobierno fue más corrupto -si los de la cuarta o los de la quinta- o entablarlo como la lucha contra una verdadera perversión de la gestión pública,  dejando de lado la pretensión de este gobierno de justificar su corrupción bajo el argumento de que los de antes también robaban.

Para nosotros, tanto la corrupción del pasado como la “revolucionaria”,  son iguales de perniciosas para el pueblo.  El propósito de este debate que proponemos sobre la corrupción y las denuncias que al fragor del mismo salgan a relucir, es de asumirlo no como un ataque sino como un alerta ante el auge creciente de la  corrupción  que avanza, sin control, en  medio de un Estado de impunidad, donde funcionarios inescrupulosos  asaltan las arcas públicas  sin contemplación alguna.

Podemos afirmar que una de las  poderosas razones que el pueblo tuvo para votar por Hugo Chavez, fue la bandera que levanto en su campaña electoral, de luchar y atacar la corrupción a fondo. Sin embargo después de más de 15  años en el poder, el saldo es que hoy vivimos un estado de corrupción generalizada.

Sostenemos que con este modelo político que se intenta imponer hay un terreno fértil para que la corrupción florezca. La enorme cantidad de controles, la inexistencia de un Estado de Derecho, el Estado determinando todo con funcionarios aplicando alcabalas de todo tipo, abonan el terreno para la corrupción.

La Causa R, ataca la corrupción no solo como un grave problema ético sino también y sobre todo por eso, por los estragos que genera en nuestra población más vulnerable. Detrás de la pobreza está la corrupción. Detrás de los malos servicios públicos está la corrupción. De manera que sí queremos ser exitosos en la lucha contra la pobreza tenemos que vencer y arrinconar a la corrupción y castigar  a los corruptos.

Editorial – La Ley de Presupuesto 2015, un documento fraudulento

Si alguna Ley de la República está pintada en la pared y es ignorada en su totalidad, es la Ley de Presupuesto Nacional. Su discusión, año tras año, se ha convertido en una rutina poco seria.

Debido al mal manejo que este régimen hace del Presupuesto Nacional, en la práctica Venezuela ha venido manejándose de forma paralela hasta con 3 presupuestos simultáneamente (Ley de Presupuesto, Créditos, Fondos).

De manera que la Ley de Presupuesto ha dejado de ser un documento válido para el análisis y seguimiento del gasto público por ser un documento fraudulento ya que es irreal, insincero, inconsistente y poco transparente.

Para el año 2015,  la Ley de Presupuesto Nacional,  ha sido aprobada irresponsablemente por la bancada gobiernera,  calculando los ingresos por  exportación  petrolera a 60 dólares/ barril, cuando conocen y están conscientes del descenso del barril petrolero por debajo de los 60 dólares presupuestados.

Estos irresponsables e incompetentes que hoy mal gobiernan al  país  se negaron a hacer los ajustes necesarios que la  situación económica actual aconseja.  Lamentablemente en el gobierno ha privado la conseja de que “el petróleo puede llegar a cero pero eso no afectará para nada los planes del país”

Responsablemente propusimos realizar ajustes sensatos en el gasto público relacionados con cortar parte de los recursos destinados a la publicidad y propaganda, así mismo propusimos que fueran revisados los recursos asignados a compras militares así como la enorme cartera de viáticos, gastos de relaciones públicas y demás gastos suntuarios. Ninguna de las recomendaciones fueron escuchadas. Como siempre ha prevalecido la soberbia y la sordera en los diputados oficialistas.

Finalmente una reflexión: en años anteriores el gobierno se  movía con  presupuestos deficitarios los cuales equilibraba por la  vía  de créditos adicionales financiados por ingresos no presupuestados, gracias a los altos precios petroleros. Esta vez, el gobierno no contará con recursos extraordinarios lo cual indica que el déficit presupuestario podría ser cubierto por más devaluación.

Editorial – “Deja vu” o cuando las pesadillas se suceden

Le dicen “deja vu” a esa impresión, que a todos nos ha ocurrido alguna vez, de estar viviendo una situación que ya experimentamos anteriormente. Y ese momento se percibe, además, con una marcada inquietud.

Y precisamente eso es lo que parece sucedernos a los venezolanos, estar experimentando un largo y prolongado “deja vu”: ¿un gobierno que roba? Tenemos al siguiente, que hace lo mismo y supera al anterior. Y así en todos los aspectos de la vida nacional.

Pero es que ahora tenemos una variante de esa “paramnesia de reconocimiento” como la definen los psíquicos o “experiencia previa” como la denominan algunos psicólogos; se trata de algo mucho más angustiante que experimentar lo que creemos haber vivido antes y vamos a tratar de explicarlo con ejemplos:

-Tibisay Lucena y Sandra Oblitas tienen sus periodos vencidos como directivas del CNE, pero acaban de postularse (o ser postuladas) para un nuevo periodo.

– En los pasillos de la Asamblea Nacional corre fuerte el rumor de que Pedro Carreño será electo Contralor General de la República.

– En el seno del PSUV se habla de los codazos internos para tratar de que Tarek William Saab resulte designado Defensor del Pueblo.

– Parece que Luisa Ortega Diaz puja fuerte para ser “re-designada” como Fiscal General de la República, aunque Cilia Flores hace presión para que la “elegida” sea su comadre Miriam Morantes.

¿Ven? Esto es mucho más espantoso que un “deja vu”, es sencillamente la certeza de que vivimos una pesadilla y nos acomodan el escenario para una nueva.

Editorial – República bolivariana o el Estado salvaje

Lo que se vive en estos tiempos en Venezuela es, sencillamente, indescriptible en términos convencionales. A un escándalo le sucede otro en cuestiones de minutos y una vorágine de hechos irregulares propiciados por las “autoridades” envuelve al ciudadano común en un clima de zozobra, perplejidad y desaliento.

Lo que sucede en el penal de Uribana en estas últimas horas es señal gráfica de estos tiempos de “revolución bolivariana”. A los malos tratos generalizados, la tortura específica hacia presos políticos como Raúl Emilio Baduel y Alexander Tirado, se suma la muerte de 16 reclusos en un hecho que la ministra del ramo, Iris Varela, calificó de “suicidio colectivo” sin dejar de puntualizar que “la situación del penal está bajo control y en absoluta normalidad”, en un gesto de burla y desconsideración hacia centenares de personas que viven, en las afueras de Uribana, el terror de no conocer el destino de sus familiares.

Y añadiendo a esto la cantidad de presos políticos sin juicio o sometidos a los designios de jueces  accidentales que, por no perder sus cargos y privilegios, prefieren mantenerlos en las mazmorras antes que dictar las medidas de libertad que corresponden pero que podrían “ofender” la sensibilidad de quienes ostentan el poder.

El gobierno de Maduro está contra la pared en el ámbito internacional; “en Venezuela se tortura” concluyen todos los organismos internacionales dedicados al tema de los Derechos Humanos. Cada día es mayor la presión de gobiernos, estamentos de la ONU, líderes y expresidentes mundiales exigiendo la liberación inmediata de los presos políticos.

A la terrible situación económica a la que nos lleva este Gobierno corrompido se suma un clima de terrorismo policial y judicial que demuestra claramente que nos encontramos bajo los designios de un Estado salvaje.

Editorial – La Desolación del Poder

La última vez que el PSUV dio una cifra oficial de militantes inscritos habló de 7.632.606, o sea, más de 7 millones y medio y nos amenazó en todas las contiendas electorales con “meternos” 10 millones de votos “por el buche”, cosa que, por cierto, nunca ocurrió.

Ayer, tras una jornada de elecciones internas calificadas previamente de “decisivas” por Maduro, que resultaron en un despliegue escandaloso de propaganda, movilización y utilización de recursos del Estado y todo tipo de abusos de poder, sólo les queda un mensaje contundente por parte de las bases partidistas: la desolación que arropó durante todo el proceso a los numerosos centros de votación.

Cálculos preliminares, provenientes del propio chavismo consciente, hablan de una participación de unos 500.000 electores, lo cual no significa ni siquiera el 10% de los inscritos.

Todos en este país sabemos que los jerarcas del PSUV darán finalmente una cifra y no habrá nadie, en ningún sitio, que se la crea.

El pueblo castiga, las “masas” anhelan cambios, viven de esperanzas y defienden con pasión propuestas políticas que prefiguren una mejora sustancial de sus condiciones de vida. Con el pasar del tiempo el evidente fraude y el rotundo fracaso de la “revolución bolivariana” desmoronó la confianza popular. ¡Se acabó lo que se daba!

Es una inmensa oportunidad de reflexión y acción para los partidos y movimientos que conformamos la alternativa democrática. Establezcamos una estrategia común que signifique el reagrupamiento y el acercamiento hacia millones de venezolanos que, en definitiva, esperan desesperadamente lo mismo que nosotros: la construcción de una nueva Venezuela.

Editorial – El tiro por la culata

Dentro de la cadena de actos y movilizaciones que ha montado estos últimos días el gobierno de Maduro (Congresos de Trabajadores oficialistas y de Estudiantes de Educación Media), estuvo el de los estudiantes universitarios para conmemorar el Día del Estudiante, el 21 de Noviembre. Hace 56 años los estudiantes de la época pusieron en marcha una serie de protestas contra la dictadura militar de Pérez Jiménez, que llevaría a la caída del régimen el 23 de enero del 58. Todo estuvo bien planificado; el centro de la ciudad se congestionó por la llegada de autobuses con los estudiantes encaletados desde diversos rincones del país, a lo que ya nos tienen acostumbrados.

En las adyacencias del Palacio de Miraflores se concentraron estudiantes de las Unefas, Universidades Bolivarianas e Institutos de Educación Superior, con una bullliciosa concentración en la cual hablaría Maduro luego de la intervención de varios “teloneros”. Uno de ellos expresó tener “un gobierno que nos acompaña”; otro señaló a Maduro como “el mejor amigo que tienen los estudiantes”. La hija de Diosdado, con su versión de la FIT (Feria Internacional de Turismo), a celebrarse en la ciudad natal del “presidente eterno”, abrió paso a Maduro. Una reseña histórica de esa fecha, para de inmediato pasar a atacar a las Universidades autónomas por el cupo (a las que les niega un justo presupuesto). Se hace “la autocrítica” por no estar concluido el Plan Especial de Residencias Estudiantiles; promete acelerar el Plan de Transporte Estudiantil; dotación de tablets y computadoras. No podía faltar el halago demagógico al movimiento: “ustedes tienen el reto de llevar adelante esta patria durante todo este siglo”, y “tendrán el mando de la conducción de la patria”. Y la tapa del frasco: el 50% de los candidatos del Psuv a la Asamblea Nacional en 2015 serán jóvenes universitarios de menos de 30 años.

Todo iba bien, hasta que una vivaz estudiante, megáfono en mano, intentaba hacerse oir: Maduro!….Maduro!“Còmo te llamas tú?”, le pregunta.. “Joselyn!”. “Pásale un micrófono a Joselyn!”. Después de argumentar a favor de los Consejos Estudiantiles, la muchacha le pide que hagan una auditoría en la Universidad Bolivariana, en Los Chaguaramos, donde hay un “cementerio de autobuses”. (¡) “Si, mañana mismo!”, le responde. Inmediatamente otra estudiante, de Medicina Integral Comunitaria, denuncia que “no tienen salones, ni transporte”, en La Trigaleña, en Carabobo. Hasta allí llegó el acto. Maduro anuncia al ministro “Potro” Alvàrez, quien cierra con una canción en homenaje a Chávez y al presidente Maduro.

Eso es lo que se llama “el tiro por la culata”.

Editorial – La “tramparencia” oficial

No, no es un error ortográfico, por lo menos no lo es de forma involuntaria. Es más bien la conjunción de dos términos como trampa y transparencia. Es, en realidad, una forma llana y sincera de definir el manejo gubernamental de la información.

La alocución de Nicolás Maduro del martes 18 de Noviembre por la noche es el máximo ejemplo. Usó todos los medios de comunicación disponibles para, de manera contundente y clara, informarnos que le estaba jugando quiquirigüiqui al país entero sin el menor rubor.

Valido de una Ley Habilitante de corte medieval (que tuvo como “fundamento” la lucha contra la corrupción) quien funge de Presidente anunció, en fecha límite de expiración de la misma, un paquetazo de decisiones económicas enmarcadas en, supuestamente,  28 instrumentos legales (leyes, reformas de leyes, decretos, etc) pero tan sólo enumeró 16 y se despachó con gusto: “las otras las irán anunciando los ministros”.

Más de 12 horas después de los “anuncios” el mundo político y de la economía trata de recabar información, deducir gestos y pulsar reacciones a una retahíla de “medidas” cuyo contenido específico no aparece en ninguna página oficial y que se mantiene en el más absoluto de los misterios. Sólo persiste la certeza de que nada de lo que haga este gobierno ayudará a sacar a este país del inmenso caos económico, social y político en el que está sumido.

Editorial – TSJ: LA TRAMPA SALE

Recientemente, a raíz de la salida de la cartera de Comunicación e Información de la hermana del alcalde Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez, Maduro expresó que iría a otro destino para seguir prestando “ sus servicios a la revolución”. De golpe y porrazo, el diputado del Psuv Elvis Amoroso, cuya conducta es lo mas alejado de su apellido, por el lenguaje pendenciero y gamberro, miembro del Comité de Postulaciones Judiciales, informa de una prórroga de siete días y agrega que entre los postulados hasta ese momento está la susodicha ex-ministra de Información, quien cumple con uno de los requisitos: estar desempleada! (sic).

Para este representante del gobierno en ese Comité poco importa el Art. 256 de la Constitución que él y su gobierno están obligados a observar, cuando expresa que “los magistrados o magistradas”…(..)..”no podrán, salvo el ejercicio del voto, llevar a cabo activismo político-partidista”. Y es que no es nada nuevo esto de meter fichas del partido en el entramado judicial del país. Y el Tribunal Supremo de Justicia no podía ser la excepción; para poner solo a dos, Velásquez Alvaray y Eladio Aponte Aponte (quien dio pelos y señales de la metodología a través de la cual el ejecutivo giraba instrucciones al poder judicial a su mas alto nivel) echando por tierra la división de poderes, una de las bases de los regímenes democráticos.

Y pensar que una de las causas que esgrimieron los que insurgieron el 4-F del 92, fue la partidización del poder judicial y cómo “las tribus” de entonces dominaban sus decisiones. Ahora no son tribus, es una sola, que coloca sus fichas “al servicio de la revolución”. Por si acaso, la Dra. Rodríguez se ha postulado para todas las Salas del mas alto tribunal, para que no quepa dudas de su “especialización”.

No es que esta sea la única ficha del gobierno de Maduro en esta “hípica judicial” en que han convertido el proceso de Postulaciones, son varios los ejemplares, pero por ser éste el mas conspicuo, no la perdamos de vista. Si de algo estamos seguros, es que “la trampa sale”.