"La lucha es la ley de la vida de La Causa R" Alfredo Maneiro. 1982
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Jaua, la suegra y la niñera o los cuentos de nunca acabar

¿Un avión de PDVSA transportando a los familiares de un jefe del partido de gobierno? Parece que en Venezuela la historia, y las malas mañas, están hechas para repetirse.

A la memoria acuden aquellas denuncias que,  en la campaña de Chávez en 1998, tanta simpatía y tantos votos generaron, en un país cansado de los evidentes abusos de poder de sus dirigentes.

Que mucho después se mantenga la práctica de usar bienes del Estado para lucro y provecho personal no significa sino una cosa: estamos peor. Porque han pasado 15 largos años de una cacareada “revolución”, que no ha sido sino una vulgar coartada para escamotearle los sueños y las realidades a todo un país, a cambio del mantenimiento, en el usufructo del poder, de una camarilla sin escrúpulos.

Gran parte del país ni siquiera se enterará de lo sucedido en Brasil. El control que ejercen los aparatos propagandísticos del Estado sobre los medios impedirán que muchos sepan que las autoridades brasileñas detuvieron, en un aeropuerto, a una ciudadana venezolana que venía en un vuelo “privado”, en un avión de la estatal petrolera PDVSA, junto a familiares del Ministro Elías Jaua y que ésta se identificó como niñera. Pues resulta que la “niñera” portaba un arma que ella dijo ser del ministro.

Ahora todos hablan de “la niñera de Jaua” y quienes conocemos lo irresponsable y veleidoso del personaje no dudamos de que necesite una niñera. La pregunta es ¿por qué tiene que estar armada?

Aparte del escándalo internacional y de los detalles anecdóticos queda la certeza de que nos encontramos frente a otro caso de corrupción (peculado de uso lo llaman) y de abuso de poder.

Más indignante aún cuando el transgresor es el “jefe” de una campaña brutal de acoso y derribo contra el actual Gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles a quien no le perdonan ni uno de sus viajes, perfectamente legales y legítimos y sin el uso de bienes públicos, al exterior.

Ese doble rasero, esa doble moral oficialista acaba con la paciencia del pueblo honesto venezolano que es una gran mayoría. Desplazar del poder de manera democrática y constitucional a estos corruptos debe ser una tarea de todos los que anhelamos instaurar una verdadera Democracia en Venezuela.