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Un presupuesto fantasioso. Por: Jose Guerra

Compartimos este documento enviado por Jose Guerra a la Mesa de la Unidad (MUD), el cual es avalado por La Causa R.

El ministro de Finanzas y Banca Pública, Rodolfo Marco Torres, consignó ante la Asamblea Nacional el proyecto de Ley de Presupuesto correspondiente a 2015. Las premisas de ese presupuesto son las siguientes:

  1. Tasa de inflación entre 25,0% y 30,0%
  2. Crecimiento económico de 3,0%
  3. Precio del petróleo en US$ 60 por barril
  4. Tasa de cambio oficial en Bs. 6,30 por dólar

Los resultados económicos de 2014 sugieren que la tasa de inflación se situará en  70,0% en tanto que la economía experimentará una contracción de 4,5% del PIB, resultados éstos muy diferentes de los contemplados en la Ley de Presupuesto de 2014, cuyas premisas establecieron una tasa de inflación entre 25,0% y 28,0% y una expansión de la economía de 4,0%.

Jose Guerra

Ello sugiere que la economía tuvo un comportamiento radicalmente diferente del previsto por el gobierno en la Ley e Presupuesto de 2014. Adicionalmente, durante 2014 no ha imperado una sola tasa de cambio oficial (Bs. 6,30 por US$) como estableció el gobierno, sino tres tipos de cambio para el mismo dólar.

Alcanzar una tasa de inflación en 2015 de 30,0% implicaría que el gobierno haga un esfuerzo fiscal y monetario de envergadura que permita reducir en cuarenta puntos (40) la tasa de inflación de 70,0% que se materializará en 2014. Ello es irreal. A menos que se aplique un plan económico creíble y con amplio respaldo financiero internacional, que no se ve por ninguna parte, debido a que el gobierno no sabe qué hacer con la economía. Adicionalmente, en el contexto de elevadas expectativas de inflación, es muy probable que la tasa de inflación de 2015 sea superior a la de 2014.

En lo relativo al crecimiento de la economía. Retomar la senda del crecimiento no es fácil en un país que enfrenta una severa restricción externa que ha privado al aparato productivo de las materias primas y bienes de capital fundamentales para su expansión. La principal limitante que encara el crecimiento económico en Venezuela, no son los bolívares, sino la ausencia de divisas. Esta situación se agrava por las declaraciones del presidente Maduro quien afirmó que Venezuela no va a solicitar financiamiento externo. Tal vez no lo haga colocando deuda soberana pero con toda seguridad deberá endeudarse con China, Rusia u otras naciones, debido a que el ingreso petrolero ahora es insuficiente para financiar la vorágine de gasto del gobierno.

El supuesto de precios del petróleo en US$ 60,0 por barril con toda seguridad tampoco se hará efectivo. Un precio del barril de petróleo en ese nivel, cobrando cada barril  que se exporta, se traduciría en un ingreso petrolero de US$ 50.000 millones para 2015. Sin embargo, Venezuela debe pagar ese año US$ 12.000 millones por servicio de la deuda externa del Gobierno Central y PDVSA, debe importar US$ 12.000 millones entre alimentos y medicinas y además debe pagar importaciones de crudos y derivados del petróleo por US$ 13.000 millones. Es decir, quedarían apenas US$ 13.000 millones para atender el resto de las importaciones y los otros gastos en moneda extranjera. Ello significaría someter a la economía a una dieta de moneda extranjera que agudizaría la devaluación del bolívar y exacerbaría la escasez de bienes.

En el fondo, subestimar el precio del petróleo es un mecanismo perverso para que el ingreso que se genera sobre el precio estimado lo maneje discrecionalmente el gobierno mediante un conjunto de fondos cuya administración es absolutamente opaca, sin que se cause situado constitucional y las alcaldías y gobernaciones reciben el ingreso que les corresponde.

La economía venezolana va a seguir registrando en 2015 el cuadro de contracción de la actividad económica y elevada inflación que la ha signado en 2014.

El presupuesto fiscal en Venezuela dejó de servir como instrumento de política económica. Sus premisas son insinceras y además con la figura de los créditos adicionales se termina ejecutando un presupuesto paralelo, de igual o superior tamaño al aprobado en la ley respectiva.